Quesos Manchegos

El queso manchego es uno de los más afamados de España y de toda Europa. Los quesos manchegos son conocidos a nivel mundial e históricamente han obtenido numerosos premios gastronómicos por su calidad y su inimitable sabor. 

El queso manchego se elabora con la leche de ovejas manchegas y tiene una curación mínima de 30 días y maduración máxima de 2 años. 

Los quesos manchegos, si todavía no los has probado, se suelen caracterizar por tener una corteza dura y libre de plásticos, una pasta firme y compacta y con un color que varía desde el blanco hasta el amarillo marfil.

Los quesos manchegos tienen un sabor muy agradable, ligeramente ácido, sabroso y fuerte que evoluciona a picante en los quesos de más curación. Su olor característico e intenso varía según la curación, igual que su sabor.

Sin embargo cabe destacar que no sólo destacan por su sabor. También tienen importantes beneficios para nuestra salud. Si quieres conocer todos los beneficios y propiedades del queso de oveja, haz clic en el siguiente enlace para descubrirlo: 

> Propiedades del queso de oveja 

Las referencias a este tipo de quesos son constantes, incluso en la literatura histórica.  Por ejemplo en la obra de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, ya aparecen las primeras referencias a estos quesos.

Hoy en día se pueden encontrar diferentes tipos de quesos manchegos y lo más importante aún es que se puede comprar queso manchego a través Internet. No importa donde estés, ya puedes adquirir una pieza única de las gastronomía española donde sea. 

Podemos clasificar los quesos manchegos según su curación, su elaboración y el tipo de leche utilizada.  Todos ellos forman la Denominación de Origen Protegida. Pero antes de nada, te vamos a explicar cómo distinguir un queso manchego denominación de origen.

¿Cómo saber si es un queso manchego D.O.P?

El queso mamchego, independientemente de su curación y proceso de elaboración, debe cumplir una serie de normas establecidas por el Consejo Regulador de esta Denominación de Origen Protegida. Los requisitos que deben tener todos los quesos manchegos para ser reconocidas como tal son:

  • El proceso de elaboración, maduración y producción del queso ha de realizarse en la zona amparada por la Denominación de Origen y que incluye las provincias de Albacete, Ciudad Real, Toledo y Cuenca.
  • La leche ha de provenir exclusivamente de ovejas de raza manchega y estar libre de medicamentos e impurezas.
  • Maduración mínima de 30 días para quesos de 1,5 Kg o menos y de 60 días para pesos mayores
  • Forma cilíndrica, con las caras planas y marcadas con un dibujo de líneas que la dividen en cuatro partes. El lateral también está marcado con un dibujo en forma de zigzag que recuerda a los moldes o cinchos de esparto tradicionales.
  • Corteza dura, pasta firme y compacta, olor intenso y sabor ligeramente ácido, fuerte y sabroso.
  • Debe figurar una etiqueta acreditativa de Denominación de Origen Queso Manchego, así como una placa de caseína numerada y seriada.

Clasificación de los quesos manchegos

Tipos de quesos manchegos según la leche

Existen dos tipos de quesos manchegos en función del tipo de leche utilizada: cruda o pasteurizada. Observamos que si el queso ha sido creado a partir de leche cruda en la etiqueta, aparecerá el término de “artesano” o “artesanal”, y si ha sido creado con leche pasteurizada o en producción industrial, este calificativo no aparecerá en la etiqueta, dado que se considerará que es un queso industrial.

El éxito de un buen queso manchego radica en la leche utilizada. Hablamos de una leche de excelente calidad que procede única y exclusivamente de ovejas criadas en territorio manchego, alimentadas con el pasto de la propia zona y cuyo proceso de crecimiento sigue un estricto control sanitario.

Tipos de quesos manchegos según su curación:

Según su curación, los quesos manchegos pueden ser semicurados, curados, viejos o añejos. La maduración del queso es el tiempo que el producto elaborado está reposando a la temperatura y condición adecuadas para que se realicen los cambios físicos necesarios para que podamos consumirlo.

Ahora bien, te preguntarás porque no aparece el queso fresco o tierno. Para ser manchego, como te indicamos antes, debe tener como mínimo un tiempo de reposo de 30 días. Los quesos frescos o tiernos suelen pasar como máximo 15 días secándose. A partir de aquí ya podemos hablar de quesos manchegos que llevan un proceso de maduración y, como indicamos antes, dependiendo del tiempo los clasificaremos en semicurados, curados o queso viejo.

Los semicurados son los de menor curación, tan solo necesitan una maduración de tres y cinco meses, dependiendo de su tamaño. Los quesos curados son aquellos que han madurado durante medio año.

Cuando la curación supera este periodo ya se considera un queso viejo. Los viejos maduran entre los 7 meses y el año. Si un queso madura por un periodo superior a un año ya se considera un queso añejo, también conocidos como quesos reserva, y que destacan por su textura firme y seca y su sabor más intenso y picante.

Hasta aquí la clasificación de los quesos manchegos. Si te ha gustado el artículo, déjanos un comentario 😉

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