¿Qué es el buttermilk?

Tal vez tratando de hacer alguna receta, sobretodo de origen norte americano, habrás encontrado que entre sus ingredientes aparece el buttermilk.

Originalmente el buttermilk es el líquido que queda tras preparar la mantequilla según el método tradicional, es decir, batiendo la nata de la leche. Se parece a la leche desnatada pero su sabor más amargo. El buttermilk que podemos encontrar en el mercado es en realidad leche fermentada con bacterias de ácido láctico.

Este suero de leche se utiliza en la preparación de bizcochos porque aporta esponjosidad y suavidad además de mejorar su sabor. Se recomienda usarlo combinado con bicarbonato sódico para neutralizar su acidez.

Lo que debes saber sobre este suero de leche

  • Su sabor nos puedes recordar al yogur natural pero son productos distintos por el tipo de fermentación.
  • Su sabor ligeramente amargo es consecuencia de la maduración de la nata.
  • Tiene una textura ligeramente más gruesa que la leche regular pero no tan pesada como la crema.
  • Se conserva mejor que la mayoría de los productos lácteos.
  • También se puede consumir como una bebida fría y refrescante. Es una potente fuente de probióticos y cultivos activos. Se bebía habitualmente ya en la Edad Media, siendo en Gran Bretaña bebida de pastores y lecheras durante cientos de años.

¿Cómo hacer buttermilk en casa?

Solo tienes que mezclar leche (entera, semi o desnatada) con una cucharada de vinagre blanco o de jugo de limón. Después de 10 minutos de reposos nuestros suero de leche o buttermilk estará listo para ser usado. Puedes incluso utilizar leche de origen vegetal.